
Beethoven solía dar largos paseos en busca de la inspiración. En la biografía de muchos de los más grandes compositores de la historia se da testimonio de su fascinación y búsqueda de contacto con la naturaleza, tanto para encontrar venas de inspiración para su obra como a fin de crear la atmósfera propicia para componer. Sabemos que Ludwig Van Beethoven hacia frecuentes paseos a parajes boscosos cerca de Viena para encontrar momentos de inspiración y sosiego. El compositor Gustav Mahler hizo construir una pequeña cabaña a orillas del lago Attersee, en Austria, donde se alojaba por largos periodos en los veranos para componer sus sinfonías. El italiano Giuseppe Verdi, uno de los más reconocidos compositores operísticos de todos los tiempos, vivió gran parte de su vida en una villa campestre cerca de Busseto, su ciudad natal, pues consideraba fundamental el contacto permanente con la naturaleza. Cuántas obras musicales se han creado con sonidos instrumentales y colores orquestales a los ritmos de las estaciones, al discurrir del día desde el amanecer, el ocaso y la noche; el fluir de los ríos, la vida de los animales, la majestuosidad de las montañas y la fuerza de las tormentas y del viento!. La música ha sido un vehículo privilegiado para acercarse a la experiencia kantiana de lo sublime, esto es, cuando el ser humano no puede expresar con palabras ni conceptos su fascinación ante la naturaleza.
Si vives en cualquier parte del mundo y tu oficio es la composicion musical, no tienes que ir a Viena a encontrar la inspiración. He aquí en México, la propiedad de la Riviera Maya que te rodeará del entorno que necesitas para que fluya la tinta y se plasme esa brillante creatividad. Copia y pega el siguiente enlace en el navegador de tu equipo con WhatsApp: https://wa.me/p/6825502220799521/5218112880445